Estas dos anclas no son venecianas: pertenecían a dos acorazados gemelos de la marina austrohúngara, el Viribus Unitis y el Tegetthoff, y cuentan los últimos días de la Gran Guerra. El Viribus Unitis era el buque insignia de la flota imperial: en junio de 1914 había traído de vuelta a Trieste el cadáver de Francisco Fernando, el archiduque asesinado en Sarajevo.