En la esquina de la Basílica cuatro guerreros de piedra roja se abrazan desde hace ocho siglos. Los venecianos los llaman «i mori» —los moros—, pero son los Tetrarcas: los cuatro emperadores que a finales del siglo III se repartieron el gobierno del imperio romano según el sistema inventado por Diocleciano. Llegaron de Constantinopla después de 1204, con el botín de la Cuarta Cruzada, la misma que trajo a Venecia los caballos de bronce.