Allá donde las Zattere encuentran la boca del rio di San Trovaso, el Ponte Lungo conecta las dos mitades del paseo más soleado de Venecia. Es un puente anómalo para la tradición veneciana: bajo, ancho, con una arcada policéntrica que extiende su lomo como una rampa suave en lugar de enarcarlo —la forma que le dieron los austriacos en 1836, cuando ensancharon toda la ribera.