En medio de Campo San Luca (plaza veneciana), entre las mesas de las terrazas y el ir y venir de quienes pasean, se alza un poste delgado sobre un pedestal de mármol blanco. Parece un elemento cualquiera del mobiliario urbano, pero es uno de los monumentos más antiguos de la ciudad: un monolito portabandera. En los días festivos, de su mástil ondeaba el estandarte de San Marco.