Para quien la mira desde la fondamenta —el paseo junto al canal—, Palazzo Lezze parece solo una larga fachada barroca de piedra de Istria asomada al rio. Pero en la pared que responde al campetto de la Scuola Nuova el palacio esconde un enigma: engastados en el muro, alrededor y sobre el portal de arco, hay medallones de mármol esculpido —las patere— que han hecho apodar a esta casa «la casa del filósofo».