A espaldas del Palacio Ducal, sobre el canal que baja del Puente de los Suspiros, se asoma un palacio que puede competir en riqueza con la vecina Basílica: Palazzo Trevisan Cappello, una de las moradas privadas más suntuosas del primer Renacimiento veneciano, con la fachada enteramente revestida de mármoles policromos, discos de pórfido e intarsios geométricos.