Entre Campo San Samuele (plaza) y el Gran Canal se impone el último gran palacio patricio construido antes del derrumbe de la Serenísima: Palazzo Grassi, la poderosa mole neoclásica que la riquísima familia boloñesa de los Grassi —pasada por Chioggia, donde vivía desde 1230, e inscrita al patriziado en 1718 regalando sesenta mil ducados para la guerra de Morea— hizo erigir a Giorgio Massari a mediados del siglo XVIII: un monumento a la riqueza veneciana en el ocaso mismo de la República, construido entre 1748 y 1772 sobre el último gran lote libre que quedaba sobre la vía de agua.