Entre el Palazzo Barbaro Wolkoff y el rio delle Torreselle (un canal veneciano), Ca’ Dario es la joya más facetada del Gran Canal: una fachada renacentista salpicada de círculos y medallitas de mármoles policromos, pórfidos y serpentinas —casi ochenta medallones que brillan como gemas— y detrás, asomada al silencioso Campiello Barbaro, un alma aún gótica de arcos trilobulados, logias y chimeneas de cono invertido.