En Venecia el paraguas tuvo durante siglos un uso de representación. En los cortejos del dux aparecía como signo de poder, y no solo como refugio. En 1611 el viajero inglés Thomas Coryat se asombraba todavía viendo en Italia a los hombres a caballo protegerse del sol con aquellos extraños paraguas de cuero: en Inglaterra llegarían mucho después.