Casi nadie se fija en ellas, aunque llevan siglos ahí: bajo los alféizares de las ventanas de Palazzo Nani, en la fachada que da al Canale di Cannaregio, se alinean veinte pequeñas cabezas humanas barbudas de piedra, repartidas entre las dos plantas nobles y la planta baja bajo el tejado. No son simples adornos: cada una es un gocciolatoio, o desagüe, es decir, la boca de un conducto para evacuar el agua de lluvia.