Casi todos entran y corren hacia la escalinata, hacia la Sala Capitolare y la Crucifixión. Pero en la planta baja, al fondo de la Sala Terrena, dos lienzos de más de cuatro metros de altura velan casi solos: una mujer absorta en la lectura junto a un arroyo, y una que medita sentada en un paisaje árido. Las llaman las dos Marías: santa María Magdalena y santa María Egipcíaca, las penitentes del desierto.